“Ante tanta infelicidad reprimida, he empezado a preguntarme: por qué insistimos en querernos casar?”


Sandra Tsing Loh, Let’s Call the Whole Thing Off, The Atlantic

A mi alrededor la gente no para de casarse. Está claro que he llegado a esta edad en la que, cada dos por tres, asistes a cenas en las que alguien te comunica que va a tener un hijo o que se va a casar. Mientras la primera noticia suele ser anunciada con júbilo y sin más explicaciones, la segunda va siempre acompañada de una razón o justificación. Y no puedo evitar preguntarme: ¿a qué viene esta necesidad? Será que responde a la pregunta implícita que nadie se atreve a hacer: “Y por qué os casáis?”.

El listado de explicaciones es amplio y variado: “lo hacemos por los hijos” (que ya han nacido; los mismos por los que, años después, se niegan a aceptar el divorcio), “por los padres de él/ella” (que nunca dejan de desearlo, incluso tras 10 años de convivencia), “para hacer una fiesta” (ésta es la que va por la mayor), “por los 15 días de vacaciones del trabajo”, “porque ya toca” (esta me mata!), “por los papeles”, “porque fuimos a la boda de tal y nos gustó”…, y hasta incluso alguna vez: “porque nos hace ilusión” (escuchado hasta ahora sólo una vez, de mi amiga Fer: gracias querida!).

Por supuesto la boda no se anuncia NUNCA como una boda normal. Siempre es algo especial, informal, una fiesta, nada convencional. Ahí va la segunda pregunta: “¿qué es lo convencional? puesto que ya nadie acepta el concepto de bodorrio por definición”. Casarse hoy en día se convierte en un festival de originalidad. El vestido no es de novia, pero es blanco, hecho a medida e imposible de usar para otra fiesta informal. El banquete no es sentados, eliminando todo el comfort de una comida de varios platos, y pasando a ser una incómoda bouffe alrededor de unas tablas siempre demasiado concurridas. No hay fotógrafo, que se sustituye por tus 50 mejores amigos, armados de cámara, video y otros aparatos. Y por el regalo “no os preocupéis… tenemos de todo”, pero de alguna forma siempre te llega el número de cuenta y la información de que el regalo debe cubrir como mínimo el coste del cubierto.

El divertidísimo y apasionante artículo de Sandra Tsing Loh reflexiona sobre la desaparición de los roles tradicionales en la pareja y sobre el verdadero sentido del matrimonio. A partir de su propia experiencia, bromea sobre el hecho de que no quiso ni tuvo la fuerza de “trabajar a enamorarse de nuevo de su marido”, puesto que se pasa el día trabajando en mil tareas más que no le dejan tiempo de reavivar las brasas de una pasión que fué. Entonces lanza una provocativa pregunta: “por qué no aceptamos el matrimonio como un acuerdo para compartir la hipoteca?”

Es evidente que sus cínicas reflexiones, que no llegan a ninguna respuesta, por supuesto, son el resultado de su estado de ánimo y de su situación personal, pero comparto con ella muchas de las dudas que plantea en su artículo. Los tiempos cambian y con el aumento de la esperanza de vida, creo que debe cambiar también la idea del matrimonio que dura una vida entera.

En fin, no sé si me casaré nunca, pero si así fuera, mi primera boda será el bodorrio del año, con velo, cola, bouquet y banquete! Y la fiesta informal la dejo para las que seguirán.

6 Respuestas a ““Ante tanta infelicidad reprimida, he empezado a preguntarme: por qué insistimos en querernos casar?”

  1. Totalmente de acuerdo, ah, y si te casas y la divina providencia me permite asistir, prometo ir de estreno, como Dios manda!

  2. :)
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  3. y…moño italiano!!!
    Muy bueno el artículo.
    Mi boda fue la superclásica de Bilbao: capilla Universidad de Deusto, comida en la La Sociedad Bilbaina y noche en el Ritz de Barcelona…lo cual no supuso ninguna garantía de éxito.
    Despues, muchos años pareja a secas.
    Y, en el futuro…no tengo ni idea, me quedaría probar justo lo que estamos criticando, jajaja.
    Si te casas, me gustaría asistir a esa boda tan glamurosa.

  4. jajajaja
    me ha gustado
    Tomo nota de lo del bodorrio, espero que avises con tiempo para buscar un vestidito ad hoc
    :)

  5. me encantó ese tono ácido, ja ja ja, plis avisame con tiempo que el modelito tiene que estar a la altura de tan glamuroso evento.

    bsos

  6. me ha gustado mucho !
    y no te preocupes… nunca te llegará nuestro numero de cuenta… ;)

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